"De madrugada, Holga intenta arrullarse con sus propias palabras"
Ha llegado febrero: las huelgas, los días sorprendentes, las locuras climáticas y... en unos días, Alexander.
En estos momentos debe estar durmiendo, hace un rato desconectamos nuestras voces y oídos.
Estamos en el año del perro; iniciando una etapa de madurar frutos, estoy con los ojos entreabiertos.
Necesito orden: en mi cuerpo, mi mente, mis espacios.
Hay una lista casi interminable que muta día a día, hora con hora ofreciéndome nuevas opciones, más quehaceres, transfromaciones. Quiero aprender a navegar entre lo cotidiano y no perderme en la tormenta de la finitud de los días.
Quiero despertar y beber una deliciosa taza de leche de soya con vainilla. Quiero escuchar el despertar de la ciudad, quiero pasear en autobús y encontrar rostros aún adormilados. Quiero ser cómplice de una sonrisa ajena. Quiero lavar los trastes y barrer la cocina, quiero ira al banco, redactar mi curriculum vitae, preparra una clase de inglés, abrazar a Amalia, comer frijol con betabel, comprar un trapeador nuevo, ir al trabajo y descubrir el edificio tempralmente cerrado, obsequiar algo hermoso, llevar ruda en la bolsa del pantalón, tomar medidas para las cortinas, conseguir un taladro, reír, beber chai, no ver televisión, concertar una entrevista con el responsable del diplomado, abrazar a una amiga.... La lista se transforma... quiero dormir hasta tarde y que no me importe si Amalia tiene hambre, quedarme en la cama de Alexander hasta que no haya sombras, dormir...
Umami — 02-02-2006 13:53:08