"Holga describe la lista del mercado...(sí, cotidiano al extremo)"
Alexander en la lejanía. Vuelven los instintos.
Los martes, en la calle perpendicular a la calle donde está el Instituto, se pone un tianguis; carpas de color rosa, olor a pescado como en El Perfume, hombres ofreciéndo trozos de fruta madura, jugosa, delicias de masa de maíz asándose o friéndose sobre comales...
Cuando llegué a casa del trabajo, fui sacando de la bolsa azul las maravillas adquiridas... Una piña, dos betabeles, un manojo de espinacas, un manojo de acelgas, una cebolla, un elote (choclo), un trozo de col, cuatro naranjas y el tronco de una brócoli.
Es viernes en la noche y ya casi he consumido todo. La comisura de los labios la tengo escaldada, forzando una sonrisa pequeñita, debido a los trozos de fresca piña en las mañanas. Sólo queda una naranja para mi despertar sabatino y lo demás...
Mujer de hierro, los impulsos de consumo y el interior de mis ojos demuestran que ya me hacía falta hierro.
Hoy, como posesa por algún espíritu, almorcé un plato de frijoles con betabel (lo guiso todo junto y los trocitos de betabel parecen pequeños bocados de salchicha). Después, en la tarde, me comí todas las espinacas con un aderezo medio básico, medio invento (vinagre de manzana, vinagre al estragón, aceite de olivo, sal, mostaza, salsa de soja y un poco de bagazo de nuez de macadamia). Ahora he cenado acelgas con una "lentejanesa" (lentejas con ajo y comino hechas puré) y una papa cocida... El cuerpo sabe, reconoce lo que necesita y lo demanda.
Alexander ha cenado un buen pan y café con leche, quiero estar a su lado, probarle la boca, mostrarle como mis dientes se están afilando y como beber leche de soja tres veces al día tiene consecuencias...
Definitivamente necesito comer lo necesario, es increíble lo bien que me siento. Sólo lamento que Alexander esté lejos pues podríamos disfrutar mejor toda esta energía...