"El hombre es libre, salvo en sus profundidades. En la superficie hace lo que quiere; en sus capas ocultas, "voluntad" es una palabra desprovista de sentido" E. M. Cioran
Son estos momentos (Alexander esperando que recupere la voz en el micrófono), cuando me acepto en crisis, que recuerdo ese aforismo de Cioran.
Me siento esclava de impulsos estúpidos, de insatisfacciones sin justificación. ¿Alguna vez has anhelado secretamente algo distinto, algo peor a lo que tienes?
¿Porque he de ser cautivada por mis propios desvaríos?
Hoy me siento nadando en un protector de pantalla. Me he negado a trabajar, a ver a las personas que me rodean, incluso me niego ahora a hablar con Alexander.
Con la guía, ayer, apareció algo en lo que estaba en resonancia: "No sé a dónde voy" Y francamente, aunque la resonancia se haya eliminado, sigo sin saberlo. No necesito creer en el libre albedrío, sólo necesito conocer un poco lo que "las profundidades" pretenden, dejarlas florecer... jardines secretos.
Eco, eco, eco...