La carta ha sido fuerte, dicen que la verdad no duele pero incomoda. Vamos, como siempre no se que decir, estoy leyendo el manual y veo lo de siempre: "Perdón. Cuanto lo siento. No lo quise hacer. No volvera a pasar". Lo tiraré a la chimenea.
Entonces no encuentro con qué replicar. Tu, después de mi insistencia, me has contado tus penas, tus miedos. Yo he intentado ayudarte, con frases que, aunque son de manual, son sinceras, pero no me gusta el jueguito del gato y el ratón. ¿Qué caso tiene no ir a ninguna parte? Si ya se está convencido de la respuesta entonces a ese punto no le siguen dos suspensivos.
¿Eres feliz? Vamos, desmuestralo. No tengas miedo, como bien apuntas. ¿Estás conforme? Sigue así. Pero si no es así, vamos, dimelo, cuentame tus ilusiones, tus planes, tus filias y tus fobias. Algún plan habrá para nosotros dos juntos. Por favor, no te ates a mí. No me digas "por ti he elegido este camino", porque si es así, hay que pensar todo nuevamente.
¿Qué quieres? Te amo, y el amor es así, uno busca tanto la felicidad de uno mismo como la del otro.
-/
Victor Felipe Guevara — 05-01-2007 03:26:47
Victor Felipe Guevara — 05-01-2007 03:28:44